1 de marzo de 2018

Soberbia

Hace unos años que le he encontrado sentido a la palabreja, porque cuando se empeñaban en que la aprendiese junto a los llamados pecados capitales, no entendía nada...
Siempre he pensado que controlo mi vida, que sé escoger y trabajar para conseguir lo que quiero, que tengo mis objetivos claros y por eso los consigo, que sé adaptarme y aprender de los errores...
Y te crees que controlas tu vida...y te crees diferente a todos los demás, y muchas veces mejor, y te crees que lo que te pasa a tí no le pasa a nadie, y que lo que ocurre por ahí a tí no te pasará nunca, porque tú no lo permitirás.
Y un buen día apareces en el hospital cuidando de tu padre, al que de repente descubres anciano, o de tu hijo de 2 años, que te hace entender lo que te quiere a tí tu madre, o a tu pareja sin el que no encuentras sentido a tu vida.
Y es en ese momento cuando me doy cuenta que soy igual que el resto de la humanidad. Que todos, -mi padre,mi hijo, mi pareja y yo también-, formamos parte de los seres vivos de la tierra que nacen, crecen, se reproducen y mueren. Y que esto es lo que te hace ser y estar vivo.
Ya comprendo qué es la soberbia, -aunque sin cariz pecaminoso-, es una característica más del ser humano: pensar que sólo tú eres ÚNICO . Sólo una parte de tí lo es, sólo una parte de tu vida está bajo tu control.Disfrutémosla.

HOMENAJE A MI PADRE (I)

Tengo 79 años,nací en 1928. Este mes de diciembre cumpliré 80, aunque siempre he tenido la sensación de que el mismo día de mi cumpleaños tengo ya la cifra del siguiente.

He sido un hombre valiente, capaz, fuerte y con arrojo a lo largo de toda mi vida. De joven decidí que no había nacido para las condiciones que me ofrecía la vida en este lugar y en esta época , corría el año 1949 aproximadamente y partí en un barco rumbo a Tánger para mi primera gran aventura: un trabajo como emigrante en Africa.España poco podía ofrecer en aquél momento a un joven formado como Mecánico industrial , un país pobre, aislado del desarrollo que corrían en los países vecinos, muy lejos aún de la libertad y de las posibilidades que ofrecían Francia, Alemania...para la clase obrera como yo.
Crucé por primera vez el mar para trabajar como ajustador en un negocio de ortopedia. EL idioma, la cultura, la religión de aquél país eran todo desconocidos para mí. Ilusión, inquietud, sueños y miedos iban conmigo en aquél barco, junto a una maleta de cartón con un par de mudas y una foto de mi novia.En aquel momento no podía imaginar todo lo que dejaba atrás, todo lo que me esperaba por delante.

Mi padre (II)

Sólo,aunque no desvalido supe poco a poco adaptarme a aquella tierra tan diferente a la que yo dejaba. Los recuerdos de mi madre y mis hermanas me hacían llorar a menudo y la foto de mi hermosa y querida novia me recordaba el por qué de aquella aventura. Mi verdadera ilusión era traérmela junto a mí, y carta tras carta , delante de aquel papel salpicado de lágrimas y emoción, soñaba con verla a mi lado.
Nunca tuve que convencerla para hacer un viaje juntos.Éste sería el primero y más inolvidable. Volví a por ella para casarme como mandan los cánones. Un traje prestado y alguna botella de sidra fueron testigos de aquella unión un 29 de diciembre de 1954 en Alicante. Celebramos la boda junto a la de mi hermana pequeña, así compartíamos invitados y gastos. Ella llevaba un vestido blanco prestado.Estaba preciosa aunque nunca le guste verse en las fotos.Tengo grabada en mi memoria la imagen que la fotografía en blanco y negro que conservamos supo captar. Eramos completamente felices.Mi gran aventura acababa de comenzar.

 


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