1 de marzo de 2018

Dos emigrantes en 1950

Por fin estábamos juntos en una tierra extraña , pero llenos de ilusiones. Aún recuerdo aquellos poemas que escribía pensando en tí y donde las palabras que más se repetían eran amor, distancia, madre y futuro.Tu te esforzabas en ayudarme en todo y de repente yo te convertí en sirvienta de otras mujeres, como las que yo sabía que eras tú por derecho pero no por cuna.

Habían de pasar aún muchos largos años para que pudiera darte lo que yo soñaba para tí. Nada nos daba miedo, todo estaba por hacer y nada por perder, cuando conseguiste para mí aquel contacto...

Con él desde España conseguiste un contrato de trabajo ¡ en Paris! la Torre Eiffel , les Champes Elissés...viajé hasta allí junto a cientos de españoles con un latido fuerte en mi corazón y la cabeza llena de ilusiones.Empezaba mi segunda gran aventura.

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