Siempre he creído que tener a alguien que crea y confíe en tí es un gran aliciente para superarse.Y así lo intento aplicar con los niños.
Muchos de los niños que veo a diario no han tenido, aunque parezca mentira-,nunca, ninguna palabra de ánimo y comprensión :" venga no te preocupes verás que te sale bien". No han tenido ningun gesto de apoyo y solidaridad cuando han fallado: " no sufras, mamá también mete mucho la pata".NO han tenido ni siquera la posibilidad de plantearse que cuando algo no sale como esperaban no es culpa suya : " lo ves, siempre metes la pata.."
Otros más afortunados, tienen familias que, con la excusa de que no se frustren buscando algo que los padres consideran inalcanzable para sus hijos , procuran no "ilusionarles " con conseguir excelentes resultados, bunas marcas, brillantes trabajos.Procuran ser "realistas" dicen, por que luego sufre mucho cuando vea que no lo consigue, o porque "el/ella ya sabe que no puede sacar un 10" "no me digas ¿tú un 10? imposible , seguro que la maestra se ha equivocado".
He oído comentarios como éste a madres que, reproduciendo su propio fracaso , desestiman la posibilidad de que sus hijos se superen. Y no porque no los quieren, sino porque no han aprendido a confiar, a perseverar, probablemente porque nadie haya confiado en ellos nunca, porque fueran niños/as a los que sus padres subestimaron y de los que no esperaron nunca ningún éxito.
Lo peor que puede pasarte nunca, es que nadie considere si quiera la posibilidad de que tú puedas llegar a obtener logros...es una manera perfecta de anularte para siempre. por eso intento educar desde la confianza, sobreestimando nunca subestimando, animando, gratificando, confiando...y funciona.
El efecto pigmalión es mi gran estandarte en la educación.
Este artículo lo describe aplicado a las relaciones humanas en general.
http://www.elpais.es/articulo/portada/Superarse/efecto/Pigmalion/elpepspor/20060917elpepspor_14/Tes

