En frente de mi casa vive una famila. Me encanta oirles hablar en el desayuno cada mañana , con el frescor del jardín y el fondo de algún murmullo de agua . No les entiendo, a penas alguna palabra suelta. Imagino que hablan sentados frente a una taza de café y organizan el día o simplemente comentan cosas cotidianas : qué hay que comprar, parece que refresca...
Posiblemente tenemos tendencia a extrapolar en otros nuestros deseos de "normalidad".
(Foto: Teresa Martín )

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